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lunes, 10 de diciembre de 2012

El planeta Nibiru y un nuevo fin del mundo para el 2013




El 21 de diciembre de 2012, podría ser el último día de la Humanidad, según afirman algunos investigadores estadounidenses. El mítico planeta Nibiru sería la principal causa del 'nuevo' Apocalipsis.Los investigadores suponen que este fabuloso objeto cósmico conocido como el 'Planeta del Diablo' se acercaría a la Tierra en el invierno de 2012 trasladando sus polos magnéticos. Esto, a su vez, podría provocar un cambio en la inclinación del planeta y una serie de terremotos, tsunamis y otros cataclismos.Nibiru se alejaría de la Tierra sólo después del 1 julio de 2013 y hasta entonces nuestro planeta se vería azotado por una cadena de desastres naturales.Sin embargo, hasta ahora no existe ninguna prueba científica sobre la existencia del 'Planeta del Diablo'. Algunos expertos afirman que se describe en los textos sumerios como el planeta número 12 a partir del Sol, y su representación gráfica aparece en culturas antiguas de pueblos orientales.


Una vez cada 3, 600 años Nibiru se acerca al nuestro sistema solar, de acuerdo a cálculos este planeta sera visible a finales del 2012 a simple vista en el hemisferio sureste (antártica) y el 21 de diciembre del 2012, Nibiru pasara cerca de la tierra y se vera en el cielo como un segundo sol rojizo, coincidencia o no, en este día termina la era en el calendario de los mayas de esto sabían los sumarios así como la NASA también lo sabe pero en lecciones de Astronomía no se dirá nada, ni una sola palabra, una vez estuvo aquí, esta prohibido hablar sobre la existencia de un planeta desconocido, NIBIRU, recuerden este nombre porque se esta acercando, en 1972 Joseph Brady de la universidad de california descrubrió que un planeta desconocido causo disturbio gravitacional en el cometa Halley.

Manuel Folgado

jueves, 6 de diciembre de 2012

¿Ha entrado en erupción un volcán de Venus?


Desde hace seis años la sonda 'Venus Express' observa este planeta del Sistema Solar en el que los científicos creen que hay cientos de volcanes, aunque desconocen si algunos de ellos siguen activos. Según ha informado este lunes la Agencia Espacial Europea (ESA), la nave ha detectado cambios en la atmósfera de Venus que sugieren que alguno de sus volcanes ha entrado en erupción.
En concreto, los investigadores han detectado un aumento en la cantidad de dióxido de azufre que hay en las capas altas de su atmósfera, un incremento que podría deberse a la actividad volcánica.
Según explica la ESA en un comunicado de prensa, "la espesa atmósfera de Venus contiene alrededor de un millón de veces más de dióxido de azufre que la Tierra, donde casi todo este gas tóxico es generado por la actividad volcánica".
La mayor parte del dióxido de azufre en Venus se encuentra debajo de las capas altas de su atmósfera porque la acción de la luz solar destruye rápidamente este gas. Por ello, exponen los científicos, esto significa que el dióxido de azufre detectado en las capas altas ha venido desde la superficie del planeta.

Cientos de volcanes

La superficie de Venus tiene cientos de volcanes aunque el debate sobre si permanecen activos sigue abierto. Así que averiguarlo es uno de los objetivos científicos de la sonda 'Venus Express', que orbita el planeta desde el año 2006.
Poco después de su llegada a este planeta, la sonda de la ESA registró un aumento significativo en la densidad media de dióxido de azufre que había en las capas altas de la atmósfera, al que siguió una caída en picado de estos valores (alrededor de 10 veces más bajos de lo que hay hoy).
Una caída similar en la cantidad de dióxido de azufre fue registrada por 'Pioneer Venus', la primera sonda enviada a Venus, una misión de la NASA que observó este planeta desde 1978 a 1992. En aquella ocasión, la explicación más aceptada fue que se trató de una inyección de dióxido de azufre proveniente de uno o más volcanes.
"Si detectas un incremento en el dióxido de azufre que hay en las capas altas de la atmósfera sabes que algo lo llevado allí recientemente porque las moléculas individuales son destruidas por la luz del sol en apenas un par de días", explica Emmanuel Marcq, investigador del Laboratorio de la Atmósfera de Francia, Milieux, y autor principal del estudio publicado en 'Nature Geoscience'.
El equipo de Marcq trabaja sobre la hipótesis de que si el aumento inicial de la concentración de dióxido de azufre es debido a la actividad volcánica, podría haber sido causado por un incremento gradual en la actividad de varios volcanes, y no por una única erupción de dramáticas proporciones.
Recreación artística de un volcán en erupción en Venus. | ESA/AOES

África Prieto Rubio.

¿Crees que la Luna no está allí cuando no miramos?


¿Crees realmente que la Luna no está allí cuando no miramos? Esta frase, atribuida a Einstein, refleja la perplejidad que producen algunas de las predicciones de la física cuántica. Esta teoría, descubierta a principios del siglo pasado, describe toda la luz y la materia que nos rodean. Como toda teoría de la física, está basada en una serie de principios y fórmulas que nos permiten predecir multitud de fenómenos con una precisión exquisita. Pero la física cuántica es mucho más que un conjunto de ecuaciones para describir la naturaleza; también nos da una visión de ella muy distinta de la que teníamos hasta ahora. Pioneros de su desarrollo, como Einstein o Erwin Schrödinger, ya se dieron cuenta de que esos mismos principios que establecen la composición de la materia y su interacción con la luz, dan lugar a extrañas paradojas y preguntas como la atribuida a Einstein sobre la posición de la Luna.
La física cuántica siempre se nos presenta como algo misterioso, imposible de entender, y plagada de mitos que son utilizados para vendernos todo tipo de artilugios con propiedades esotéricas o para explicar fenómenos extraños. Pero, más allá de todo este folclore y de su uso por más de un aprovechado, la física cuántica predice fenómenos extraordinarios en el mundo microscópico que pueden ser verificados experimentalmente. Estos experimentos requieren nuevas técnicas y años de preparación y desarrollo. Precisamente, el francés Serge Haroche y el estadounidense David Wineland han sido galardonados con el Premio Nobel de Física 2012 por el desarrollo de dichas técnicas y la observación de muchos de estos fenómenos.
Fuente: Nobelprize.org
El principio de la superposición es uno de los que originan las situaciones más chocantes en la física cuántica. Dice que, si un objeto puede estar en dos situaciones distintas, también puede estar en una superposición de ellas: vaya, que puede hacer dos cosas distintas a la vez. Esto no es tan raro como parece.
Las ondas electromagnéticas (la luz) o cualquier otro tipo de ondas (como las olas del mar) cumplen este principio. La luz del Sol que entra en una habitación con dos ventanas, pasa por las dos ventanas a la vez. Lo que es extraño, y levantó acaloradas discusiones entre los físicos del siglo XX, es que a la materia le pueda ocurrir lo mismo. Un átomo puede, en principio, pasar por dos sitios a la vez. O uno de sus electrones puede circular alrededor de un núcleo en dos órbitas simultáneamente. Suena raro, pero si se toman en serio los principios de la física cuántica, debe ser verdad. Cabe preguntarse: si un átomo puede estar en una superposición, ¿por qué no también una molécula, una piedra, o incluso un animal? Schrödinger se preguntaba por qué no es posible, pues, tener un gato vivo y muerto a la vez. Hoy sabemos que esto no es posible. Las superposiciones cuánticas desaparecen si los objetos no están completamente aislados. Es muy difícil aislar un átomo, más aún una molécula, y no digamos un minino. Aislar quiere decir que no interaccione con nada: otro átomo, molécula o fotón.
En esto radica la dificultad de los experimentos de Wineland y Haroche. El primero atrapa un átomo cargado eléctricamente (un ion) en el espacio y quita todo lo que le rodea. Con luz de un láser lo empuja y, siguiendo las pautas establecidas por las leyes de la física cuántica, lo pone en dos sitios a la vez. También puede hacer lo mismo con los electrones que orbitan alrededor del átomo, e incluso con varios átomos. El segundo atrapa fotones entre dos espejos y envía átomos para que los absorban o emitan, poniéndolos en una superposición cuántica. Luego observa cómo la superposición desaparece con el tiempo y que cuantos más fotones participan, más rápido se extingue.

Científicos como Haroche y Wineland no surgen por generación espontánea, sino que provienen de laboratorios con gran tradición. Ambos hicieron la tesis doctoral con otros galardonados con el Nobel (Claude Cohen Tannudji, 1997, y Norman Ramsey, 1989), quienes a su vez la hicieron con otros premiados (Alfred Kastler, 1966, e Isodor Rabi, 1944). Sus centros de investigación han permanecido al más alto nivel muchos años gracias al apoyo de sus respectivos países. Esos países están orgullosos de sus flamantes premiados y saben que, con el tiempo, recogerán los frutos (científicos, educativos y económicos) de su investigación, de la misma forma que lo han hecho con sus anteriores laureados.
Estos experimentos han marcado un antes y un después en nuestro dominio del mundo cuántico y abren nuevas posibilidades tecnológicas. Wineland ya ha construido el reloj más preciso que existe usando sus iones atrapados. Además, ha conseguido demostrar experimentalmente los principios en los que se cimentan los ordenadores cuánticos, unos aparatos que, si llegamos a construir, permitirán hacer cálculos inimaginables utilizando el principio de superposición cuántica.

David Wineland y Serge Haroche.

África Prieto Rubio.

viernes, 30 de noviembre de 2012

La NASA detecta agua helada y material órganico en Mercurio

Cráteres de Mercurio donde se ha detectado agua helada. | NASA

A pesar de sus altísimas temperaturas, Mercurio, el planeta más cercano al Sol, contiene hielo y material orgánico congelado en los cráteres de su polo norte. La NASA ha presentado hoy las evidencias que así lo demuestran, recopiladas por Messenger, la primera sonda que ha orbitado Mercurio.

Los científicos de la agencia espacial estadounidense creen que tanto el agua helada como los materiales orgánicos, similares al alquitrán o al carbón, fueron depositados en Mercurio hace millones de años por cometas o asteroides que colisionaron contra el planeta.
"No es algo que esperábamos, pero luego te das cuenta de que tiene sentido porque esto es algo que hemos observado en otros lugares, como objetos helados en los confines del Sistema Solar, o los núcleos de los cometas", explica el investigador David Paige, de la Universidad de California en Los Ángeles.
A diferencia del robot Curiosity en Marte, la sonda Messenger no puede analizar rocas o muestras de tierra directamente, sino que transmite rayos láser y recopila datos sobre la composición de la superficie durante sus órbitas.
"La explicación que mejor cuadra con los datos que hemos recopilado es que existe material orgánico", ha asegurado Sean Solomon, el principal investigador de la misión, de la Universidad de Columbia, en Nueva York.

El origen de la vida

Los científicos de la misión creen que el material orgánico, que es dos veces más oscuro que la mayor parte de la superficie de Mercurio, se encontraba en el interior de hielo depositado por cometas o asteroides hace millones de años.
Los científicos no creen que Mercurio sea habitable, ni tampoco que pudo albegar vida en el pasado, pero el hallazgo de material orgánico en un planeta tan cercano al Sol podría ayudar a comprender cómo la vida se originó en la Tierra y cómo podría evolucionar en planetas fuera del Sistema Solar.
Al fin y al cabo, una de las hipótesis para explicar el origen de la vida en la Tierra, la llamada teoría de la panspermia, es que sus ingredientes pudieron llegar a nuestro propio planeta en cometas o asteroides.
"El hallazgo de algunos de los ingredientes de la vida en planetas del interior del Sistema Solar es realmente emocionante", ha declarado Paige.
El descubrimiento es especialmente sorprendente, si tenemos en cuenta que las temperaturas en la superficie del planeta más cercano al Sol pueden superar los 400 grados. Sin embargo, algunos cráteres en los polos de Mercurio se encuentran en sombra de manera permanente, y este factor les convierte en lo que los científicos denominan 'trampas de frío'.
No es la primera vez que la NASA presenta indicios de hielo en Mercurio, pero en esta ocasión los datos recopilados por la sonda Messenger parecen ser más sólidos que nunca, y hasta ahora jamás se había detectado material orgánico en el planeta más cercano al Sol.

Ángel Bueno Vadillo.